Las integrantes del "Team Chile de Robótica" clasificaron al FIRST Global Challenge 2026 en Corea del Sur, los verdaderos "Juegos Olímpicos" de la disciplina. Ante la falta de recursos para costear los pasajes y el traslado de su creación, las estudiantes lanzaron el sorteo de un auto cero kilómetros en una dramática carrera contrarreloj.
Por Cambio de Chip || 31 de Agosto de 2026
El talento, la creatividad y las extenuantes horas de programación ya están sobre la mesa. Sin embargo, el sueño de diez jóvenes chilenas de representar al país en el certamen de robótica más importante del planeta hoy pende de un hilo debido a una barrera puramente económica.
Las estudiantes, que en su conjunto conforman el Team Chile de Robótica, se han estado preparando durante meses para competir en el FIRST Global Challenge 2026, un evento de proporciones gigantescas que este año reunirá a las mentes más brillantes de más de 190 países en Corea del Sur.
Pero hoy, su mayor obstáculo no es un error de código ni un circuito fundido, sino el alto costo de cruzar el mundo para demostrar su talento.
Un desafío tecnológico a la medida de Chile
El FIRST Global Challenge no es solo una competencia de máquinas; cada año exige a las delegaciones resolver problemas críticos para la humanidad. La misión de este 2026 no podría ser más pertinente para nuestra realidad nacional: las jóvenes deben diseñar, programar y construir un robot capaz de superar pruebas de campo inspiradas en la prevención y el combate de incendios forestales.
Para un país que año a año sufre los embates del fuego en sus bosques y zonas pobladas, el proyecto de estas jóvenes cobra una relevancia tremenda. El prototipo que están desarrollando busca simular acciones críticas, como la detección temprana, el desplazamiento en terrenos irregulares y el manejo de herramientas de contención. A través de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (conocidas como áreas STEM), estas estudiantes chilenas buscan demostrar que las nuevas generaciones tienen las respuestas para las crisis ambientales del futuro.
Rompiendo la brecha de género en la ciencia
Más allá de la innovación tecnológica, el Team Chile de este año destaca por otro factor fundamental: está compuesto íntegramente por 10 mujeres jóvenes. En un área como la robótica y la ingeniería, donde históricamente la participación femenina ha sido minoritaria, este equipo representa un poderoso mensaje de equidad e inspiración para miles de niñas en todo el país.
Ellas han tenido que compatibilizar sus estudios secundarios con intensas jornadas de diseño, uso de herramientas pesadas, programación de software y pruebas de ensamblaje, demostrando un nivel de compromiso absoluto con la representación nacional.
El muro de los 32 millones de pesos
Pese al orgullo de llevar la bandera nacional a un escenario global, el equipo se estrelló contra una dura realidad financiera. Necesitan reunir cerca de 32 millones de pesos chilenos para concretar el viaje.
Esta abultada cifra tiene una explicación clara. El monto no solo debe cubrir los pasajes intercontinentales y la estadía de la delegación completa en Asia durante el torneo, sino también una logística técnica sumamente costosa. El envío de un robot de competencia requiere fletes internacionales especializados, pago de aduanas, seguros de carga y protocolos estrictos para el transporte de piezas metálicas y baterías de litio de alta capacidad.
Una rifa y una carrera contra el tiempo
Ante la falta de financiamiento estatal directo y la urgencia que imponen las fechas del torneo, las estudiantes decidieron no quedarse de brazos cruzados. Tomaron el control de la situación y lanzaron una masiva rifa a nivel nacional, cuyo premio mayor es un automóvil cero kilómetros.
Hoy, estas diez mentes brillantes viven una verdadera carrera contrarreloj. Están tocando puertas de empresas, pidiendo apoyo en redes sociales y vendiendo números diarios. Saben que cada boleto comprado por la comunidad es un paso más cerca de subir al avión y gritar "Ce-ache-i" en Asia.
El talento y el robot ya existen; ahora, es el turno del país de no dejarlas solas.